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Palabras Errantes Latin American Literature in Translation

Palabras Errantes
DENDROLOGY

By Arturo Vallejo. Translated by Jessica Sequeira.

The woman was seated on a park bench taking photos of the trees with her smart phone. She wanted to identify all the species in the city. She had an apple in her hand, but had neglected it, so that the fruit was turning a nauseating coffee colour she had already come across.

It’s like this.

The woman was in the process of taking a bite when she heard a bird sing:

My mother, she killed me.

My father, he ate me.

The woman stood up and moved closer. The bird didn’t fly away, it has to be said: an evolutionary development that has permitted the cowardly genes of the species to survive and reproduce.

Repeat what you just sang, the woman ordered.

The bird looked at her for a long time, until it finally answered: Okay, but only if you give me something in exchange.

What do you want? The woman asked, my firstborn?

Money would be better, said the bird.

Alright, she answered, and started to go through her pockets. She pulled out a subway ticket and offered it to him.

I’m not going to sing in exchange for this, replied the bird, but I can give you a brief outline: I was a normal little boy, neither more nor less naughty than the others. Despite that, I was constantly terrified. My mother hit me, pushed me, tied me up. When my father came home, she would treat me well and show me affection, but when he left everything would be the same again. One day she grew so angry with me that she pulled out my eyes, then she cut off my head, and to hide her crime she tied me up again with a cloth. Then she cut me into little pieces and cooked me so that my father would eat me. When he finished eating, my mother made my sister take my bones and bury them beneath a juniper tree outside our house.

That is what the bird said.

That’s not right, the woman said, I haven’t heard of any juniper trees in this region. Show me where that plant is.

And she started walking there.

When she arrived she saw that there was indeed a big bush, which she identified as a Juniperus communis. The surrounding earth had been turned up. Next to the garage there were bags of trash, and in them she found a little boy’s clothes stained with blood.

She rang the bell and a family came out to greet her. She confirmed that, just as the bird had said, there was a girl there with her Mum and Dad. They all received her very politely, very united. The woman introduced herself. They invited her to come in and asked her to stay for supper.

They ate meat and drank wine, black coffee and liquor to help digestion. Everything was delicious, and the conversation was pleasant. The woman’s heart skipped a beat with happiness. She felt that time had come to a stop, and in fact it had done just that: they stayed there forever, cups nearing their mouths, smiles behind them.

The weather was temperate, and in that part of the world there was no snow. Nor would there ever be.

DENDROLOGÍA

Esta mujer estaba sentada en la banca de un parque tomando fotos a los árboles con su teléfono inteligente. Quería identificar todas las especies que habitaban en esa ciudad. Tenía una manzana en la mano, pero la tenía abandonada, así que la fruta estaba poniéndose de ese color café asqueroso con el que se había topado ya antes.

Es así.

Esta mujer estaba en el proceso de dar una mordida cuando escuchó que un pájaro cantaba:

Mi madre me mató.

Mi padre me comió.

La mujer se levantó y se acercó. El pájaro no salió volando, esto hay que decirlo: un desarrollo evolutivo que ha permitido que los genes cobardes de su especie sobrevivan y se reproduzcan.

Repite, le ordenó esta mujer, eso que acabas de cantar.

El pájaro la miró un buen rato, hasta que por fin le contestó: ok, pero sólo si me das algo a cambio.

¿Qué quieres?, preguntó la mujer, ¿a mi primer nacido?

Eso qué, respondió el pájaro, mejor dame dinero.

Bueno, contestó ella, y se puso a revisar sus bolsillos. Sacó un boleto del metro y se lo ofreció.

A cambio de esto no te voy a cantar, explicó el pájaro, pero te puedo dar la sinopsis: Yo era un niñito normal, ni más ni menos travieso que los demás. A pesar de eso, vivía aterrado todo el tiempo. Mi madre me golpeaba, me empujaba, me amarraba. Cuando llegaba mi padre, ella me trataba muy bien y me hacía cariñitos, pero cuando se iba todo volvía a ser igual. Un día se enojó tanto conmigo que me sacó los ojos, luego me cortó la cabeza y para ocultar su crimen me la volvió a amarrar con un trapo. Después me cortó en pedacitos y me guisó para que mi padre me comiera. Cuando él terminó de comer, mi madre hizo que mi hermana tomara mis huesos y los enterrara debajo de un enebro afuera de nuestra casa.

Eso fue lo que dijo el pájaro.

Eso no está bien, dijo la mujer, no se sabe que haya enebros en esta región. Señálame hacia dónde queda esa planta, pidió.

Y se fue caminando hacia allá.

Cuando llegó vio que, en efecto, había un arbusto grandote y lo identificó como un Juniperus communis. La tierra alrededor estaba removida. Junto al garaje había bolsas de basura y en ellas encontró ropas de niño manchadas de sangre.

Tocó el timbre y salió a recibirla una familia. Comprobó que, como había dicho el pájaro, había una niña con su papá y su mamá. La recibieron todos muy amables, muy unidos. Esta mujer se presentó. La invitaron a entrar y le pidieron que se quedara a cenar.

Comieron carne y bebieron vino, café negro y licor para hacer la digestión. Todo delicioso, la conversación amena. El corazón de esta mujer dio un vuelco de felicidad. Sintió que el tiempo se detenía y la verdad es que así fue: se quedaron para siempre con las copas acercándose a la boca y una sonrisa detrás de ellas.

El clima era templado, en esa parte del mundo no había nieve. Ni la iba a haber jamás.

 

Arturo Vallejo is the author if the novel No tengo tiempo (Alfaguara, 2009) and the children’s book Animales que ya no están (El Arca, 2012). In 2008 he was awarded the Caza de Letras Prize by the National Autonomous University of Mexico (UNAM), and in 2007 he received the Miguel Covarrubias Prize for museography. In 2011 he was awarded an artistic residency in the Banff Centre for the Arts, Alberta, Canada. He is currently preparing his next book.

Jessica Sequeira is a writer and journalist currently living in Buenos Aires. She holds a BA from Harvard University and an MPhil in Political Thought and Intellectual History from the University of Cambridge. Her writing has been published in the *Boston Review, Los Angeles Review of Books, Time Out*, and other publications, and she is English editor of the London-based publication *Ventana Latina*.

 

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