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Palabras Errantes Latin American Literature in Translation

Palabras Errantes
Go to Hell

By Xime de Coster. Translated by Cherilyn Elston, Claire Parsons and Laura Cann.

What is silence? The crowd

gave a solitary howl

in the room of niches

Yván Silén

 

You have written and they have not gouged your eyes out?

they have not amputated your legs

they have not forgotten you, far away, in the desert?

 

Then, dear, you have not written anything.

 

Oh… the playful opulence of reasonable beings…

the Virgil of the dilettantes…

if you had written something

now you would not have legs

now you would not have eyes

now you would  be in a volcano of lava

at your feet.

 

Your fish, my fish

are only fish

and they will subdue you until they kill you, if necessary

in the extra verse that hides

in the metalanguage

 

The cave, the opening, the holes

are

in the end, the most breathable place.

 

(The mercy of the eighth day

is only a snack

on a parrot’s knees)

 

The unfinished repetition

of their weariness doesn’t stop, gentlemen,

being routine.

 

The aim of being a nobleman

takes away the dignity of those who suffer poetry.

The autumn of a verb in the infinitive

does not make from the verb a more gainful autumn.

 

Subscription to the embraces of a thousand muses

does not guarantee a lasting inspiration

does not give credit to the limbo of dreams

does not bestow nor bring profits

does not relieve the poet from a blank page

it is not satorian perpetuity

it is not love, not even a placebo.

 

It is the fear of being nothing and overcoming

oneself

on a leaf enacting sapuko.

 

But your writing, my writing

is only a shitty exercise

in insolence of those who “write”

Chosen to be censored,

and in the worst case

making you ignominious

 

But the dagger language will not be defeated

by diehard snobs

excessive egos

promiscuous with words

or resentful without talent.

 

Those, who judge and analyse

changing the significance badly

as if graves kill the living.

 

Your grave graves me,

but it does not manage to grave me with its rehashing

of laaaaarge scenes

 

Because in amputating me

and pulling my eyes out

and abandoning me alone in an

empty madhouse you have told me I exist

parallel (thankfully)

to your subjunctive verb

 

And leave me immovable

dancing between caymans

sincere fruit of passion

whole

between hundreds of faces

that you have never seen.

 

Al carajo

Escrito por Xime de Coster. Traducido por Cherilyn Elston, Claire Parsons y Laura Cann.

“qué es el silencio? Di

aúlla solitaria la multitud

en la sala de los nichos.”

Yván Silén

¿Has escrito y no te han sacado los ojos

no te han amputado las piernas

no te han olvidado lejos, allá, en el desierto?

Entonces, querido, no has escrito nada.

Oh… la opulencia lúdica de los seres razonables…

El Virgilio de los diletantes….

si hubieras escrito algo

ya no tendrías piernas

ya no tendrías ojos

ya estarías en un volcán de lava,

a tus pies.

Tus peces, mis peces

son sólo pescados

y te sojuzgarán hasta matarte, si es necesario

en el extraverso que se esconde

en la metalengua.

La cueva, el hueco, los agujeros,

son,

al final, el sitio más respirable.

(la merced del octavo día

sólo es un tentempié

en las rodillas de un loro)

La repetición inacabada

de su hartazgo no deja, señores,

de ser rutina.

La finalidad de ser un prohombre

resta la dignidad de quien sufre la poesía.

El otoño de un verbo en infinitivo

no hace del verbo un otoño más rentable.

La suscripción a los brazos de mil musas

no avala una inspiración duradera

no acredita al limbo de los sueños

no otorga ni da beneficios

no exime al poeta de la hoja en blanco

no es perpetuidad satoriana

no es amor, ni siquiera un placebo.

Es el miedo de no ser nada y vencerse

a sí mismo

en una hoja haciendo sapuko.

Pero tu letra, mi letra

sólo es un ejercicio de mierda

en la insolencia de los que “escriben”

Seleccionado para ser censurado,

y en el peor de los casos

para hacer de ti un oprobio.

Pero la lengua daga no se dejará vencer

por chetos recalcitrantes,

egos desmedidos,

promiscuos de la palabra

o resentidos sin talento.

Esos, que juzgan y analizan

resignificando malamente

como si las tumbas mataran a los vivos.

Tu tumba me tumba,

pero no llega a tumbarme con su refrito

de graaaaandes escenas.

Porque al amputarme

y al quitarme los ojos

y al abandonarme sola en un

manicomio vacío me has dicho que existo

paralelamente (por suerte)

a tu verbo subjuntivo.

Y me dejas inamovible

danzando entre caimanes

fruta sincera de la pasión

entera

entre cientos de caras

que tu jamás has visto.

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