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Palabras Errantes Latin American Literature in Translation

Palabras Errantes
Claudia Masin/ Lucy Greaves

Written by Claudia Masin. Translated by Lucy Greaves.

 

Graphite

 

One full-mooned night, in the garden hammock,

they sit. The mother sings a song

that repeats and repeats, it could be tiresome,

but the daughter doesn’t tire: enchanted, she sleeps.

From that night on, for the daughter, writing

will mean writing the loss of that moment.

The writing of the mother’s song delays

the end of the song itself. Words

will exist to create that delay, a moment

suspended between voice and silence. And so,

the daughter will write them with that joyful ease

with which you can only do

certain impossible things.

 

 

Grafito

 

Una noche de luna llena, en la hamaca del jardín,

están sentadas. La madre canta una canción

que repite y repite, podría decirse hasta el cansancio,

sólo que la hija no se cansa: se encanta, se duerme.

Desde esa noche, para la hija, escribir

será escribir la pérdida de ese momento.

La escritura de la canción de la madre demora

el final de la canción misma. Las palabras

existirán para crear esa demora, un instante

suspendido entre la voz y el silencio. Y por eso,

la hija las escribirá con esa facilidad dichosa

con que sólo pueden hacerse

ciertas cosas imposibles.

 

*

Talisman

 

Those of us who live on the brink of falling

or stumbling can’t lift our eyes from the ground. What good is

material beauty that can’t be grasped

like a stone and always carried about one’s person

just like those insignificant objects

that a child takes everywhere, and which plunge

the child into terror or confusion if lost.

There’s no beauty for me in things

that can’t become talismans against the forces

of neglect or sadness, and no word could do that,

only the physical presence of what was chosen by a dark love,

with laws unknown to us, to keep our lives intact

among all the dangers and accidents which threaten them, even

though that beloved presence is, itself, the greatest danger,

because it can’t protect us against its own loss.

 

 

El talismán

 

Los ojos de los que estamos continuamente al borde de la caída

o del tropiezo, no saben despegarse de la tierra. De qué sirve

una belleza material que no pueda tomarse entre las manos

como una piedra y ser llevada siempre encima del cuerpo

igual que esos objetos insignificantes

que un niño acarrea consigo donde vaya, y que lo hunden

en el terror o el desconcierto si se pierden.

No hay belleza para mí en las cosas

que no pueden volverse talismán contra las fuerzas

del desamparo o de la pena, y ninguna palabra podría hacer eso,

sólo la presencia física de lo que fue elegido por un amor oscuro,

cuyas leyes desconocemos, para preservar nuestra vida intacta

entre todos los peligros y accidentes que la acechan, a pesar

de que es ella, esa presencia amada, el peligro mayor,

porque no puede protegernos de su pérdida.

 

 

*

Frost

 

One who has been harmed carries with them that harm,

as if their task were to propagate it, to affect

whoever should come too close. We are

innocent in this, as innocent as a frost

when it devastates the harvest: it held its cold,

its need to fall, it had waited

– forming slowly in the sky,

in the centre of a silence we can’t imagine –

for its time to shine, to unfurl itself. How could you bear

to live with such a load but not yearn for the unloading,

even if in that fit you destroy the earth,

the houses, the lives that hold firm, peaceful,

in the work of keeping the world from harm,

through long seasons in which time divides

between months to sow and to reap? I pray for that strength

which resists catastrophe and remakes what was hurt each time

it’s needed, and I pray for the damage that can’t be avoided,

because what we give to one another,

even terror or sadness,

comes from the same desire: to heal and to be healed.

 

 

La helada

 

Quien fue dañado lleva consigo ese daño,

como si su tarea fuera propagarlo, hacerlo impactar

sobre aquel que se acerque demasiado. Somos

inocentes ante esto, como es inocente una helada

cuando devasta la cosecha: estaba en ella su frío,

su necesidad de caer, había esperado

-formándose lentamente en el cielo,

en el centro de un silencio que no podemos concebir-

su tiempo de brillar, de desplegarse. ¿Cómo soportarías

vivir con semejante peso sin ansiar la descarga,

aunque en ese rapto destroces la tierra,

las casas, las vidas que se sostienen, apacibles,

en el trabajo de mantener el mundo a salvo,

durante largas estaciones en las que el tiempo se divide

entre los meses de siembra y los de zafra? Pido por esa fuerza

que resiste la catástrofe y rehace lo que fue lastimado todas las veces

que sea necesario, y también por el daño que no puede evitarse,

porque lo que nos damos los unos a los otros,

aún el terror o la tristeza,

viene del mismo deseo: curar y ser curados.

 

 

*

Music

 

The story goes there are rocks that start erupting

without warning. Out of nothing, some say,

or from the rugged and suddenly tender heart

that makes them tremble as if the hatred

of living but not moving was the same

as that unusual sweetness, the reverse:

inoffensive volcano of self-forgotten things

towards the world which awaits a sign

from silence.

 

 

La música

 

Se cuenta que hay rocas que entran en erupción

de repente. De la nada, dicen algunos,

o del corazón agreste y súbitamente tierno

que las hace temblar como si el odio

de vivir y no moverse fuera igual

que esa insólita dulzura, el reverso:

inofensivo volcán de las cosas olvidadas de sí

hacia el mundo que espera del silencio

una señal.

 

 

*

Paris, Texas

 

I’d like to tell you what I see, talk to you

of abandoned hotels appearing from nothing

in the middle of the road like solitary castles

whose drawbridges have been

blown up long ago. I’d like to

tell you what I see but it’s impossible

to find a pain that condescends

to being narrated. So is it worth

undertaking so long a journey to go from one extreme

of silence to the other? And it’s impossible

to say nothing at all: I know in the end I’ll call you,

like you call someone when it’s dark,

and your voice refuses to help, a shuddering

which resembles those fireflies

that when they hit a windscreen on the highway,

disintegrate scattering a small cloud

of dust and light, and that – perhaps – is their idea

of an encounter.

 

 

París, Texas

 

Me gustaría contarte lo que veo, hablarte

de los hoteles abandonados apareciendo de la nada

en el medio de la carretera como castillos solitarios

cuyos puentes levadizos hubieran sido

dinamitados hace tiempo. Me gustaría

contarte lo que veo pero es imposible

hallar un dolor que condescienda

a ser narrado. ¿Vale la pena entonces,

emprender tan largo viaje para ir de un extremo

a otro del silencio? También es imposible

callar por completo: sé que terminaré por llamarte,

como se llama a alguien cuando se está a oscuras,

sin el auxilio de la voz, un estremecimiento

semejante al de esas luciérnagas

que al chocar contra un parabrisas en la ruta,

se deshacen esparciendo una nube pequeña

de polvo y luz, y ésa -quizás- es su idea

de un encuentro.

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