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Palabras Errantes Latin American Literature in Translation

Leisure (iv)

By Isabel Cadenas Cañon. Translated by David Bendiksen.

 

First there are brief shadows, the space contained within closed windows.

Noises from the fridge die down and then give way to trees and swings and Sunday dusk

 

Little by little light comes in, thick.

Like a quilt that overflows the slats and bathes it all, but soft;

not a seamless light that poses itself? on the furniture, assuming? its exact geography.

It is the final light of summer, warm yet from afar.

 

I’ve seen those strands of points invade identical hours.

The siestas forced upon my father, while all his friends would conquer the pelota.

Lying in wait for that complete tranquility, that muted moment of escape.

I know how he would play at rest, open hand then closed fist to capture those white

lines that through the louvers cast themselves to seep inside, lines I never saw that I

recall so clearly.

 

I know because the light is now as then the only moving presence in this room, when

all the house sleeps and however outside and you unaware that this borrowed memory

keeps me from closing my eyes.

I know because the light provides this little waking privilege while your arm covers

me lightly and I know I have to free myself to write this calm

but won’t.

 

[From Ocio, unpublished collection of poems]

Foto por Isabel Cadenas Cañon

 

Ocio (iv)  

 

Primero está la oscuridad breve, el espacio contenido en las ventanas cerradas.

El ruidodelfrigorífico que se apaga y da paso al los árboles y columpios de  tarde de domingo.

 

La luz entra de a poco, espesa.

Es luzcomoacolchada que desborda las celosías y lo baña todo pero leve;

no luz cosida que se va a posar sobre los muebles tomando su geografía exacta.

Es luz de final de verano, que calienta ya lejana.

 

He visto esas hebras de puntos invadir horas idénticas.

Las tardes de siesta obligada de mi padre, mientras sus amigos conquistaban el frontón.

Su espera de la quietud completa, de la señal muda para huir.

Sé que jugaba entonces a abrir y cerrar las manos, a encarcelar las líneas claras que se

colaban por rendijas que nunca vi y que recuerdo nítidamente.

 

Lo sé porque también ahora la luz es la sola presencia móvil de este cuarto, cuando la

casa entera duerme y sin embargo afuera

y tú ignoras que el recuerdo prestado me impide cerrar los ojos.

Lo sé porque la luz marca este privilegio chiquito de estar despierta mientras tu brazo

me cubre sin peso y sé que tengo que liberarme para escribir esta calma

y no.

 

[De Ocio, poemario inédito]

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