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Palabras Errantes Latin American Literature in Translation

Palabras Errantes
Selected Poems

By Javier Peñalosa. Translated by Annie McDermott.

 

I

 

Once (it is written in the books)

the aqueduct

went down from the spring

to the mouth of the well.

All day and all night

you could hear the pebbles

running in the water.

And all we found was a load of stones

spread over the land. Abandoned shoes,

tins, condoms, the broken bottles

they left without quenching their thirst.

But now the source

is covered up.

 

And here are the documents.

 

 

 

II

 

He went to one side of the arches

on September 21st 1948.

Pablo Díaz Cantú, son of Luz Cantú Domínguez and Pablo Díaz Granados.

Eugenia López, only daughter of Margarita López. Her father’s name

has not been recorded.

Come into the shadow.

Here.

In the shadow.

We know the scene:

Eugenia was looking at the shadows the trees cast onto the gravel

(this is all that there is of us).

He was writing her name in capital letters in the bark of the tree

(this is all that there is of us).

She was wearing a white dress that years afterwards grew flowers.

 

 

 

III

 

Moonflowers, acacias, daisies, bromeliads, bougainvillea, raven’s flower, lilies,

flowers of the devil’s hand tree,

 

with their threads

perfectly entwined.

 

 

 

 

IV

 

I’m only saying

that they sunk their feet

into the clay

and that it was thick

and warm

(alive like bowels

living

and open in the damp of the moss).

 

It was not gravity,

the force that was pulling them inward.

It was not gravity.

 

I’m only saying that

that earth hardened primitive

like another skin on their skin

and that in the shadow of the tree

it pondered its own cracks

onto their bodies.

 

 

 

V

 

It reads taxodium mucronatum. And further on: Cupressaceae.

Evergreens.

Male flowers

with scales at their base.

From the order Pinales (it is written in the books).

Female flowers

collected in

strobiliform inflorescences.

The names carved into the bark

do not appear anywhere.

There is no mention of the lightning

that split the branches the night of the twenty-sixth,

in those pages you do not read the deaths,

(this is all that there is of us)

because there are only so many

ways of saying

a thousand years.

 

Old sabino tree.

 

 

 

VIII

 

They were hanging from the lowest branch

without touching the ground.

 

From a distance it was as if

someone had decked the sabino

with flags

colourful flags

for the festivals in May.

But on turning the corner

you could clearly see the bundles

of hanging clothes.

 

You could not hear the voices

of the ones underwater.

 

Someone ran a hand over the riverbed’s back.

 

 

 

X

 

Magdalena, Remedios, Piedad,

dry names where the water runs,

we would make a hollow in our hands

to wet the riverbed

and dampen the stream.

 

At this hour in the back gardens

the sharpening stones

are veiled in mourning.

 

Magdalena, Remedios, Piedad,

darkness is a form of patience.

 

 

 

 

XII

 

We know that once

the water ran through here

but we could not

say where.

 

 

 

 

XIII

 

They insisted on the same point

blow by blow

to soften the soil.

 

The pickaxes whistled as they dropped

behind their heads.

They sank above the clods

threshing them into unrepeated

shapes and sizes.

 

In the days of the Great Works

they called that emptiness construction,

but it was the mould

that represented their strength

their upright days that had still not broken.

 

 

 

XV

 

She looked at the shadow of her body on the gravel

confusing her shadow with the shadow

of the branches of the tree

 

(Are you a believer?)

 

and if the wind blew it was only one

shadow that moved on the earth.

 

 

 

XVII

 

She was also the daughter of repetitions

she followed the marked lines

to make folds in the clothes

and on the table facing the chairs she placed

forks and spoons.

 

Her movements anticipated

the thirst of the plants

and the man who was not yet a father.

They danced together.

We remember the name of the child who was born.

 

 

 

XIX

 

The front door was open,

they went in

with their lead weights to learn

how deep it went, to find out

the gravity of the scar

that had yet to harden.

 

 

 

XX

 

There was water on the patio

and under the doors,

damp in the soft walls,

water in the salt

and in the newborns’ lungs.

 

The drowned stones of the house.

 

 

Poemas selectos

 

Escrito por Javier Peñalosa.

 

I

 

Antes (está escrito en los libros)

el acueducto

bajaba desde el nacimiento

hasta la boca del pozo.

Todo el día y toda la noche

se escuchaban los guijarritos

corriendo en el agua.

Y nosotros sólo encontramos un montón de piedras

extendidas por el terreno. Zapatos abandonados,

latas, condones, las botellas rotas

de los que no calmaron su sed.

Pero ya está tapado

el ojo de agua.

 

Y aquí están los tuertos.

 

 

 

II

 

Fue a un costado de los arcos,

el 21 de septiembre de 1948.

Pablo Díaz Cantú, hijo de Luz Cantú Domínguez y de Pablo Díaz Granados.

Eugenia López, única hija de Margarita López. No se tiene registro del nombre de su

padre.

Ven a la sombra.

Aquí.

Bajo la sombra.

Conocemos la escena:

Eugenia miraba las sombras de los árboles proyectadas en la grava

(esto es todo lo que hay de nosotros).

Él escribía su nombre en la corteza de un árbol con letras mayúsculas

(esto es todo lo que hay de nosotros).

Ella usaba un vestido blanco en el que años más tarde crecieron flores.

 

 

 

III

 

Flor de la luna, acacias, margaritas, bromelias, buganvilias, flor del cuervo, lilas, flor del

árbol de manitas,

 

todas con hilos

 

perfectamente enhebradas.

 

 

 

IV

 

Sólo digo

que hundieron los pies

en el barro

y que era espeso

y caliente

(vivo como una entraña

viva

y abierta en lo húmedo de la lama).

 

No era gravedad la fuerza

que los movía hacia adentro.

No era gravedad.

 

Sólo digo que

esa tierra se endureció primitiva

como otra piel en la piel

y que a la sombra del árbol

meditó sus propias hendiduras

en sus cuerpos.

 

 

 

V

 

Se lee taxodium mucronatum. Y más adelante: Cupressaceae.

Perennifolios.

Flores masculinas

con escamas en la base.

Del Orden Pinales (está escrito en los libros).

Flores femeninas

reunidas en

inflorescencias estrobiliformes.

En ninguna parte aparecen

los nombres tallados en la corteza.

No se habla del rayo

que partió las ramas una noche del veintiséis,

en esas páginas no se leen los muertos,

(esto es todo lo que hay de nosotros)

porque son limitadas las formas

que hay para decir

mil años.

 

Sabino viejo.

 

 

 

VIII

 

Estaban colgadas de la rama más baja

y no rozaban la tierra.

 

A la distancia parecía

que alguien había adornado el Sabino

con banderas de colores

para las fiestas de mayo.

 

Pero al salir de la curva

se veían con claridad los bultos

de las ropas colgadas.

 

No se escuchaban las voces

de los que estaban bajo el agua.

 

Alguien pasó la mano sobre el lomo del cauce.

 

 

 

X

 

Magdalena, Remedios, Piedad,

nombres secos por donde pasa agua,

haríamos una cuenca en las manos

para mojar su lecho

y humedecer la rivera.

 

A esta hora en los traspatios

las piedras de afilar

se visten de luto.

 

Magdalena, Remedios, Piedad,

la oscuridad es una forma de paciencia.

 

 

 

XII

 

Sabemos que por aquí corría el agua

pero no podríamos

decir en dónde.

 

 

 

XIII

 

Insistían sobre el mismo punto

golpe a golpe

para ablandar el suelo.

 

Los picos silbaban al bajar

por detrás de sus cabezas.

Se hundían sobre los terrones,

los desgranaban en formas

y tamaños que no se repetían.

 

En los días de las Grandes Obras

llamaron construcción a ese vacío,

pero era el molde

que representaba su fuerza,

sus días erguidos todavía sin romper.

 

 

 

XIV

 

En las paredes, su crecimiento

estaba marcado con lapiz.

Todos los años

su madre trazaba una línea horizontal

por encima de la cabeza

(qué grande fue en agosto).

 

Una marca por el año en el que dio el limonero,

una marca por la aparición de los dientes,

otra por la escritura del nombre.

 

Esta era la constancia del cuerpo.

 

En la época de lluvias

la humedad de los muros

deformaba las líneas de crecer.

 

 

 

XV

 

Ella miraba la sombra de su cuerpo sobre la grava

y se confundía su sombra con la sombra

de las ramas del árbol

 

(¿Es usted un creyente?)

 

y si el aire soplaba era una sola

sombra la que en la tierra se movía.

 

 

 

XVII

 

También ella era hija de las repeticiones,

seguía las líneas marcadas

para hacer los dobleces de las ropas

y ponía frente a las sillas de la mesa

tenedores y cucharas.

 

Sus movimientos se anticiparon

a la sed de las plantas

y al que aún no era padre.

Bailaron juntos.

Recordamos el nombre del que nació.

 

 

 

XIX

 

Estaba abierta la puerta de la casa,

entraron

con los pesos de plomo para saber

qué tan profunda era,

cuál era la gravedad de la cicatriz

todavía sin coagular.

 

 

 

XX

 

Había agua en el patio

y debajo de las puertas,

humedad en los muros blandos,

agua en la sal

y en los pulmones de los recién nacidos.

 

 

Las piedras ahogadas de la casa.

 

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