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Palabras Errantes Latin American Literature in Translation

The Toucan and the Stars

By Felipe Martínez. Translated by Cherilyn Elston.

 

 

It is winter and I think

about the stars above the Plains

like revolving mobiles

in the purple night

from who-cares-how-many

years ago.

 

That night made me want

to scrutinize the sky,

and in the thickness of the air sing to it

the warm song of its stomach

to divine its heart

shining everywhere.

 

(So as now

water keeps running

through the Plains and the sky

like a parallel river

all clay and blue

oil light).

 

Memory of the stars above the Plains

that pass through me and that I pass through

as if between a submerged forest

where those same stars set fire to

their unattainable fruits!

 

It is winter and I think

about the slightest toucan that I almost saw

and that seemed a figurine

with which the sun child played

one Cartagena morning.

In the patio the breeze

shared out that toucan

made of dust that the light left

through a stained glass window.

That toucan was no-one’s, not even his self,

he did not find himself, poor thing, fleeing

between the chairs and tables

from the laughter of the children,

suddenly dematerializing

as if he were part of the almond tree’s

interrupted dream

that puma of the trees

who protects and stalks us.

 

It is winter and I think

about so many other things that for me were

like the toucan and the stars,

once gained and now lost,

devastatingly distant, but clear,

as if the cold had made them shine

and also sharp.

 

Fotografía por Robert Max Steenkist FotoMUST

 

 

El tucán y las estrellas

 

Escrito por Felipe Martínez Pinzón.

 

 

Es invierno y pienso

en las estrellas sobre el Llano

como móviles girando

en la noche púrpura

de hace a-quien-le-importa

cuantos años.

 

Daban ganas esa noche

de espulgar el cielo,

y en la espesura del aire cantarle

la tibia canción de su barriga

para adivinarle el corazón

espejeando por todas partes.

 

(Entonces como ahora

el agua sigue corriendo

por el Llano y por el cielo

como un río paralelo

todo greda y luz

de azul aceite).

 

¡Recuerdo de las estrellas sobre el Llano

que me traspasa y que yo traspaso

como por entre un bosque sumergido

donde esas mismas estrellas incendian

sus inalcanzables frutos!

 

Es invierno y pienso

en un tucán levísimo que casi vi

y que parecía una figurita

con la que el sol niño jugara

una mañana en Cartagena.

Por el patio la brisa

nos repartía a ese tucán

hecho del polvo que deja la luz

a través de un vitral.

Ese tucán no era de nadie, ni de él mismo,

no se hallaba, el pobre, huyendo

por entre las sillas y las mesas

de las risas de los niños,

desmaterializándose, de pronto,

como si fuera parte del sueño

interrumpido del almendro,

ese puma de los árboles

que nos protegía y acechaba.

 

Es invierno y pienso

en tantas otras cosas que fueron para mí

como el tucán y las estrellas,

alguna vez ganadas y hoy perdidas,

asoladoramente distantes, pero nítidas,

como si el frío les sacara brillo

y también aristas.

 

(De El silencio empobrecido, libro inédito)

 

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